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Argentina Viernes 2/2/2018

Laguna La Petrona, la naturaleza en estado puro.

En el sur de la Provincia de Buenos Aires, donde el río Colorado traza una península de tierra olvidada y bucólica.

La laguna La Petrona es un manto manso de agua que conserva el alma de los primeros días de la creación, se sitúa un territorio acunado por la soledad y la vida,

La Petrona está contenida por una península que hace el Río Colorado, que está a pocos metros de aquí. Más allá de ese horizonte, está la incógnita natural de las tierras patagónicas. El pueblo más cercano es Pedro Luro, y con él, la ruta 3, que es la huella que conecta el sur del país. La Petrona tiene 600 hectáreas donde la naturaleza mantiene su mejor pose, aquí parece haberse detenido la creación. La belleza es de antes, pero el encanto se renueva todos los días.

Durante muchos años la laguna tuvo pesca comercial, desde aquí se llevaban percas y pejerreyes a Mar del Plata, conocida por la gente de la zona, también algunos se aprovecharon de los beneficios de la naturaleza, pero la laguna se proyecta con un espacio donde poder disfrutar de la maravilla de la soledad.

Llegar hasta La Petrona requiere de intuición, el camino es polvoriento y con algunas curvas azarosas, hay que cruzar campo y más campo. Mucho espacio de tierra curtida, de viento abombado por el calor. Escondida en un monte natural, la mejor visión que se tiene de este oasis es desde un monte donde en estos días los lugareños están haciendo un mirador.

Este lugar forma parte del grupo de turismo rural “Aguas Turísticas” que nuclea a los emprendimientos de turismo rural del Partido de Villarino, coordinados por Cambio Rural (INTA), esta red de propuestas tienen en común la revalorización de la identidad rural y la vivencia de estar en contacto con la naturaleza.

Las actividades para hacer son simples, solitarias y divertidas. Caminar por la orilla, bañarse, y observar el lento devenir del día. Aunque no hay mayor placer que sentarse en una reposera frente a la laguna y ver la televisión natural: flamencos, cisnes y patos protagonizan un show único. Entre los árboles calandrias, zorzales, horneros, gorriones, cotorras, palomas, churrinches, ratoneras, tordos, cardenales, caranchos, chimangos, lechuzas, búhos, codornices, copetonas y coloradas. Todos juntos hacen una sinfonía que acompaña las horas del día. Uno debería venir por lo menos una vez en la vida a La Petrona para conocer cómo era la vida antes de que apareciera el hombre. Es tal la sensación de soledad y virginidad ambiental. El mundo, tal cual uno lo conoce queda detrás del monte, acá todo es felicidad y goce.

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