Los ríos Luracatao y Amaicha cobijan las 18 hectáreas del criadero de vicuñas "Coquena". En este refugio habitan unas 100 vicuñas en semi cautiverio de las cuales se obtiene una fibra mucho más fina que en Bolivia y Perú. Aquí se sigue utilizando la técnica ancestral de los quichuas para esquilar la lana de vicuña, una especie en peligro de extinción, porque para obtener su fibra (una de las más livianas y finas de origen animal, por ende la más cara), todavía las matan. Un poncho de lana de vicuña puede costar hasta 3.000 dólares y se necesitan 12 vicuñas para confeccionar uno
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